Quizás tengas una gran idea para un nuevo negocio que requiere de un almacén o tal vez ya tengas un negocio y necesites más espacio. En cualquiera de los casos, probablemente tengas que elegir entre comprar un almacén o alquilarlo. No hay una respuesta correcta a este dilema, ya que existen ventajas y desventajas tanto para alquilar como para comprar y puede ser difícil elegir. En este artículo te expondremos algunos de los pros y los contras de comprar o alquilar un almacén para ayudarte a tomar la mejor decisión que se adapte a tu negocio.

Sin embargo, antes de empezar te proponemos algunas preguntas que creemos que son fundamentales antes de plantearse si alquilar o comprar un espacio de almacenaje:

  • ¿Utilizas equipos que se puedan mover fácilmente?
  • ¿Cuál es el potencial para una futura expansión?
  • ¿Cuál es la capacidad de tu negocio para obtener capital?
  • ¿Dónde quieres invertir tu capital limitado?

Alquilar un Almacén

Es mucho más fácil alquilar un almacén que comprarlo, ya que hay más oferta para el arrendamiento y esto permite a los empresarios tener más opciones a la hora de elegir la mejor ubicación, el tamaño que necesita su negocio y otras comodidades importantes. Además, debido a que los empresarios no tienen que efectuar un pago inicial significativo, ese dinero puede usarse para hacer crecer aún más el negocio en otras áreas.

Si bien hay que pagar el alquiler, por supuesto, estos costes se distribuirán a lo largo del arrendamiento en lugar de todos a la vez. Además, tu empresa no tendrá que gastar dinero en seguridad, reparaciones y mantenimiento de las instalaciones. Esto no solo ahorra dinero sino también tiempo. Tanto el dinero como el tiempo son cruciales para garantizar que un negocio vaya a crecer de manera rápida y eficiente. Y si el negocio crece, el propietario tendrá la capacidad de trasladarse si es necesario gracias a la flexibilidad que el arrendamiento le brinda.

Alquilar un almacén también te puede ahorrar costes en transporte, ya que te da la flexibilidad de alquilar un almacén en la ubicación que mejor se adecúe a las necesidades de tu negocio.

Comprar un Almacén

Si eliges comprar un espacio como almacén, tendrás que pagar unos sobrecostes iniciales más altos. Tanto para las grandes como para las pequeñas y medianas empresas, esto puede llevar a gastar dinero que podría utilizarse en otros lugares para ayudar a hacer crecer el negocio.

Si bien hay menos costes fijos que con un arrendamiento, el propietario de una instalación de almacén es responsable de pagar el mantenimiento, la seguridad y las reparaciones del almacén. Estar a cargo de todo esto puede requerir tiempo y dinero extra que ahorraríamos si apostamos por alquilar en vez de por comprar. Además, si el negocio se expande y necesitas más espacio en el almacén, puedes tener que vender la ubicación actual y comprar una nueva ubicación, con la pérdida de tiempo y dinero que eso puede suponer. Al vender la propiedad, existe el riesgo de tener que vender por menos del precio original. Debido a estos riesgos, el empresario puede poner en riesgo el futuro de su negocio.

¿Cuál es la mejor opción?

Si bien tanto el alquiler como la compra tienen sus ventajas y desventajas, alquilar un espacio de almacén es más beneficioso para la gran mayoría de los empresarios. No solo es una opción de menor riesgo, sino que las empresas pueden ahorrar dinero en el pago inicial, el mantenimiento, la seguridad y las reparaciones. Y además, encontrar un espacio de almacén para alquilar es una opción más flexible, esto permite a  las empresas tienen una mejor oportunidad de poder mudarse a la ubicación deseada, optimizando así todos sus recursos.

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Almacenaje Flexible: la alternativa más novedosa

Hasta el momento hemos hablado de las alternativas tradicionales de compra o alquiler a largo plazo de una nave.

Sin embargo, si necesitas un alquiler temporal, tener tus productos en distintas localizaciones o simplemente tienes exceso de inventario, la opción a la que cada vez más empresas recurren es el almacenaje flexible. Con esta opción almacenas tus productos mes a mes y ahorras costes ya que sólo pagas por el espacio que utilizas.

La contratación es mucho más rápida que el alquiler a largo plazo tradicional, además de ser más fiable. Los espacios de almacenaje flexible se encuentran en almacenes logísticos expertos que cumplen con todos los estándares de calidad y seguridad para optimizar tus recursos.

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